Capitalism, ho!

Tiendas. Ese sitio que si existe en el juego forzosamente tendremos que pasar por ella a gastarnos el dinero que duramente hemos conseguido farmeando pociones u objetos varios, además de ese arma que tenía tan buena pinta y claro, era mucho mejor que la que tienes ahora, así que vendiste unas cuantas cosas y vaciaste los bolsillos en el mostrador y te la llevaste, para luego cagarte en los muertos de todo porque en una lucha con un jefe la espada no es tan potente como quieres y no tienes más dinero para pociones, así que estás farmeando otra hora cuando descubres un arma dos veces más potente que la que has comprado, y no te queda más remedio que ir a llorar a una esquina y rezar porque puedas matar al maldito vendedor.

Y mientras el héroe se va a salvar el mundo (o a meterse en los pantalones de sus compañeros de viaje, también conocido como síndrome Mass Effect), ¿qué hace ese vendedor? ¿Reponer stock? ¿Ir a ver a su familia? ¿Perseguir al héroe para recoger los objetos que tira por ahí y luego revendérselos? ¿Escaparse de la tienda y tirarse a la dueña de la posada a espaldas de su marido creando una nueva misión donde les ayudas a escaparse y la tienda adquiere un nuevo dueño que lo vende todo más barato y así todos ganan menos el marido que se queda en la posada pensando que a la mujer la han atacado los trolls y la han matado? Igual lo último es muy rebuscado, pero la respuesta a la pregunta de qué pasa tras el mostrador nos la da EasyGameStation con su juego donde nos pone en la piel de ese vendedor.

Titulo Recettear

Recettear: An Item Shop’s Tale (EasyGameStation, 2007) nos pone en la piel de Recette Lemongrass, una alegre chica que una mañana es despertada por un hada llamada Tear con un par de noticias: su padre la ha abandonado y le ha dejado una gran deuda, así que o vende la casa y vive en una caja de mandarinas o monta una tienda y va pagando semanalmente hasta que la deuda se salde.  Y así empieza este simulador de mendicidad donde tendremos que recoger cartón para ampliar nuestra caja de mandarinas y ser el rey de los mendigos. Bueno, está claro que no cuela. Aunque la idea de vivir en una caja de mandarinas es tentadora, Recette decide montar junto con Tear la tienda de objetos Recettear. Combinando ambos nombres da lugar al título (da la casualidad de que se pronuncia casi igual que racketeer, estafador en inglés).

Como veis, el planteamiento es simple: tenemos que llevar una tienda y pagar cada semana las cuotas de la deuda o nos vamos a la calle, y para ello tendremos que vender objetos como espadas, joyas o comida. Pero no somos ángeles caritativos que dan comida a los pobres y ayudan a las ancianas a cruzar la calle, hay un negocio que llevar, así que hay que comprar barato y vender caro. Como la propia Recette dice: “Capitalism, ho!”

Cada vez que nos pongamos tras el mostrador, los clientes irán entrando en nuestra tienda y nos preguntarán el precio del objeto que queramos vender, entonces se nos mostrará una ventana con información sobre el objeto, el precio de mercado del objeto y entonces podremos elegir a qué precio se lo vendemos. Ahora es cuando empieza el arte. Tenemos que sacar el Stan que llevamos dentro (cómo hilo con otros artículos, ¿eh?) y vendérselo al precio justo. Por supuesto no será tan fácil como poner un precio abusivo a todos los clientes y esperar que pasen por el aro, muchos factores dependen.

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Lo primero que tenemos que aprender es que no todos los clientes pagarán lo mismo aunque sea el mismo producto, no somos una gran superficie que podemos permitirnos vender al precio que queramos, tenemos que adaptarnos, tenemos que conocer a nuestros clientes y saber cuánto llevan en el bolsillo antes de que entren en la tienda. No es lo mismo el guerrero al que podemos clavarle el 150% del precio base de una espada a la niña que nos compra un caramelo; hay que asegurar la venta sacando el máximo beneficio posible.

Otro factor importante es la colocación de los objetos. Los objetos que están expuestos cerca de las ventanas llamarán la atención y harán que entren cierto tipo de clientes, y podremos venderlos un poco más caros que el resto de objetos de la tienda. Si te sobra el equipamiento para guerreros, sería lo suyo poner unas cuantas espadas chulas en el escaparate, o si te sientes goloso pon unas tartas y llena la tienda de niños y gente hambrienta.

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Posiblemente el mejor resumen que se puede hacer.

Ahora es cuando la cosa se va complicando, y entra una de las normas más básicas del capitalismo: oferta y demanda.  Durante el día pueden surgir eventos al azar como declaraciones de guerra o que se recoge la cosecha y hay excedente de trigo, y esto afectará a los precios de manera considerable. Si por ejemplo se declara una guerra, los soldados necesitarán armas, por lo que comprarán, y al aumentar las ventas aumentará el precio de dicho objeto considerablemente, pudiendo venderlo por dos o tres veces su precio, o también puede pasar lo contrario, como en el caso del trigo, donde al haber mucha cantidad el precio baja, y perderemos dinero al venderlo. Hay que aprender a jugar con estos factores e ir a comprar a precios bajos cuando hay excedente y guardar en el almacén esperando que suban para sacar una cantidad obscena de dinero en un único movimiento. Estos cambios pueden afectar a una categoría de objeto (por ejemplo objetos metálicos), un tipo de objeto (por ejemplo espadas), o un objeto en particular.

Además de eso, algunos objetos pueden sufrir un “boom”, que causará que los clientes vengan en masa a por un determinado objeto ya sea porque se ha puesto de moda o por los cambios del clima (si hay heladas, vendrán a por guantes). Cuando hay un “boom” no se suele vender otro objeto que no sea el que esté de moda, así que hay que preparar la tienda y llenarla de ese objeto. Pero ojo, vender mucho un objeto puede hacer que haya una caída del mismo, entonces o nadie lo comprará o si lo compran te darán 4 duros por él. El mercado es un amante esquivo.

Pero no todo será estar detrás del mostrador, Recette tiene más vida y puede hacer más cosas, siempre que el tiempo se lo permita. Otro punto importante es el manejo del tiempo, cada acción que hagamos consumirá tiempo, y tendremos cuatro periodos de tiempo para gastar: mañana, mediodía, tarde y noche. Por ejemplo, abrir la tienda nos consumirá un periodo, así que durante el día podemos abrir 4 veces a menos que decidamos ir al pueblo.

Seems legit.

“Totally a Tree”. Seems legit.

Recette puede abandonar la tienda e ir al pueblo a relacionarse con la gente de allí, aunque más que relacionarse son escenas scriptadas bastante graciosas que nos darán más información sobre los personajes o nos desbloquearán cosas. También es conveniente pasarse por el Gremio de Vendedores, que nos venderá toda clase de objetos, las cosas no son gratis y el stock de la tienda hay que reponerlo. Bueno, hay una forma de que sean gratis, se puede sacar 100% de beneficio “fácilmente” de una forma: mazmorras.

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Recette puede ir al Gremio de Aventureros y contratar un aventurero por un módico precio para que la acompañen en la mazmorra. El aventurero luchará mientras Recette mira y lleva los objetos que encuentre, y una vez terminada la mazmorra, todos los objetos que haya encontrado serán suyos, pudiendo venderlos y sacar el máximo beneficio posible.

Aquí es cuando el juego cambia drásticamente,  pasará a ser un “dungeon crawler” donde manejaremos al aventurero en un ARPG. Al principio solo tendremos disponible un aventurero y una mazmorra, pero podemos llegar a tener 6 mazmorras de entre 5 y 100 pisos y 8 aventureros donde elegir. En este modo manejaremos al aventurero que hayamos escogido y tiene mecánicas bastante sencillas: los botones de dirección y dos botones para atacar (normal y especial) y se centrará en esquivar los ataques de los enemigos mientras intentamos que den los nuestros. Recette se encargará de darnos elementos curativos y llevar los objetos que vayamos recogiendo habiendo espacio limitado.  En caso de que nos derroten, nos tendremos que retirar de la mazmorra y perderemos todos los objetos salvo uno, la buena noticia es que podemos elegir cuál nos quedamos.  Además, toda buena mazmorra tiene que tener su jefe, como el todopoderoso Rey Slime, admirado en toda su grandeza, y este nos dará un suculento botín. Todo se explica mejor con un vídeo.

La única pega de este juego es que está completamente en inglés. Si queremos jugarlo habrá que desempolvar el diccionario Inglés-Español o recordar los vídeos de Magic English. De todos modos, es un juego muy curioso y entretenido. Además, está a 14,99€ en Steam, corred a comprarlo que hay que fomentar el capitalismo. Como diría Recette:

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Francisco Robles

Informático que vive en una habitación con olor a moho mientras tiene extraños ciclos de sueño. Fanático de From Software y Team Shanghai Alice, devorador de manga y anime.

  1. pepinilloguerrero

    ¡Ey, yo estuve jugando este juego! XD

    La estructura me recuerda mucho a la serie Atelier nipona, donde tienes que llevar una tienda también y crear tus propios objetos para venderlos al público, salir al aire libre para poder recoger objetos y más; pero Reccetear profundiza mucho más en el movimiento y estrategia en la tienda (Capitalism, ho!) que en las mazmorras en sí, que están bien, pero… no es muy atractivo el sistema de juego.

    De todas formas, es un buen juego para todos aquellos frikis nipones y pervertidos en general, que siempre tienen en Japón un mercado inmenso…

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    • ParasiteTeromea

      Pues creo que eres de los pocos que lo han jugado en occidente XD

      Atelier es que se centraba más en lo que es el combate, este es mas llevar la tienda, las mazmorras en si es como un añadido por si te aburres.

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  2. RetroMaquinitas

    1) Me encanta la mecánica. Es como la casa de empeños a la japonesa.

    2) No sé de donde te sacas estos juegos. Pero me encanta aprender con lo que nos traes. Eso sí, ya tienes el nivel muy alto.

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    • ParasiteTeromea

      Dudo que el nivel pueda subir mas, el juego de los palomos era un nivel demasiado alto. Creo que solo el juego donde te ligas a un T-Rex emo puede superarlo.

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