Dependientes

Imaginen que van a un gran almacén a comprar una camisa. Cuando la eligen, advierten cómo el vendedor la quita del maniquí donde la vieron y antes de dársela la mete en una bolsa, medio arrugada y por supuesto, usada. “Es que es la última”, les explica. Y no crean que les hace un descuento por el agravio.

Imaginen que en ese mismo gran almacén van a la sección de DVD y deciden, por lo que sea, que quieren comprar” Tienes un e-mail”. No es para ustedes, lo sé: es a sus mujeres a las que les gusta Meg Ryan. Le preguntan al vendedor, que al saber qué título buscan esboza una gran sonrisa sarcástica y les espeta en su jeta: “Peliculón, ¿eh?”

Imaginen que en vez de largarse corriendo de esa mierda de gran almacén deciden hacer una última intentona. Se dirigen a la sección de libros y cuando van a pagar, el vendedor, afamado lector interesado en demostrar su sapiencia en la materia, les calza una chapa de 20 minutos donde les explica las virtudes del libro que quieren comprar, las influencias que el autor tuvo durante la redacción del texto y les hace un par de recomendaciones más sobre obras similares, pero en su opinión, superiores.

Sé lo que están pensando: es imposible que esto ocurra en ningún negocio de este país, y menos tal y como anda la cosa. Pues sepan que situaciones como estas se dan todos los días – muy probablemente se estén produciendo en este momento – en alguna tienda de videojuegos.

En España operan dos de los principales retailers de videojuegos del mundo, siendo los únicos negocios dedicados en exclusiva a la venta de este material lúdico. Hablo de GAME y GAMESTOP, que en conjunto acumulan casi 400 establecimientos en territorio nacional dedicados a vender videojuegos, o eso es lo que ellos creen.

Lanzamiento del Oric-1

Lanzamiento del Oric-1

Muchos de ustedes definirían estas tiendas como aquellos sitios por los que obligatoriamente había que pasar para comprar un juego hace unos años. El único sitio donde conseguirlos, prácticamente el único sitio donde los vendían. Su monopolio del mercado de la distribución de videojuegos les hizo acomodarse de una forma tal que descuidaban a paso agigantado a los consumidores, tratándoles prácticamente como mierda. Las personas que a ustedes les atendían en una tienda de videojuegos no eran comerciales, sino dependientes: no vendían videojuegos, los despachaban. Les daría igual darles una copia de Super Mario Galaxy 2 que dos cajas de preservativos porque ni su negocio – mucho menos ellos mismos – están preparados para hacer una labor de venta. Es imposible realizarla cuando a) tu clientela tiene la misma o más base de conocimientos que tú en la materia; b) tu clientela no necesita ser informada o asesorada por ti sino que obtiene ese conocimiento de otros medios ajenos a tu negocio; y c) el producto que vendes no es exclusivo, puede ser fácilmente adquirido en otro establecimiento y no habrá una variación determinante en los precios de un distribuidor a otro. Entonces, ¿qué coño es lo que pasa?

En un negocio de estas características la única solución para diferenciarse de la competencia pasaría por dar un mejor servicio al comprador, aunque con ejemplos como los que aquí señalo – reales y vividos en primera persona por el que suscribe – no parece que los responsables comerciales de estas empresas vean la importancia que tiene centrarse en el comprador, en el que pone la viruta encima de la mesa. Si están cerca de los 30 compartirán conmigo que ir a una tienda de videojuegos se convierte en un verdadero suplicio. Una experiencia de compra para volverse loco. ¿Creen que esto le importa a los dueños del negocio? Venga, hombre, no te quejes tanto, que vas a seguir comprando igual… ¿No ves que no te quedan más cojones que pasar por el aro?… Eh, espera un momento…

Dia de lanzamiento de GTA V (Dramatización)

Dia de lanzamiento de GTA V (Dramatización)

El futuro nos depara grandes cambios en la distribución del software lúdico: el empuje de las grandes plataformas de distribución de juegos en formato digital (Steam, GOG), sumadas al interés de Sony, Nintendo y Microsoft en potenciar cada vez más este mercado con sus nuevos aparatos no plantean un buen futuro para el modelo de venta tradicional. Añádanle que ahorrarse intermediarios en el camino entre tu producto y tu cliente es una de las pocas formas de ganar más dinero en la coyuntura económica actual para los publishers. Y para los usuarios esto se traduce en juegos más baratos, disponibles en cualquier lugar, sin ocupar espacio en las estanterías o cajones. El panorama se complica para estas grandes cadenas de venta de videojuegos, y aunque muchos piensen que acabarán desapareciendo (ojo a los casos de GAME en Inglaterra, o al cierre de tiendas GameStop en España) muchos esperamos que eso no pase, por mucho asquete que nos den a veces.

La supervivencia de estas tiendas pasará por su capacidad de alinearse desde ya a su clientela futura, no a la actual. La mitad de los chavales que llenan las tiendas de videojuegos actualmente – esos que mucho miran y poco compran – no estarán allí en unos años. Comprarán sus nuevos FIFA o Cayof (duty) a través del medio que más fácil y barato se lo ponga delante de las narices. Se avecina una reducción muy drástica del número de ventas, de tiendas y de empleos en los negocios de venta física de videojuegos, algo que  ya se ha iniciado y que se acentuará aún más.

Parece que las tiendas de videojuegos tendrán que cambiar radicalmente su enfoque y reorientarse a una clientela más selecta, inferior en número pero quizá igual de rentable. Veo al videojuego en formato físico como un futuro artículo de lujo que sólo unos pocos sabrán – sabremos – apreciar. Serán personas que estarán dispuestas a comprarlos a un precio incluso más alto que el que conocemos actualmente. Porque cuando hablo de “comprar” pienso irremediablemente en completar ese ritual que llevamos poniendo en práctica más de la mitad de nuestras vidas de jugadores, ese “ir a la tienda a comprar un juego” que implica deambular por sus pasillos, tocar las cajas, ver las contraportadas, disfrutar de ese impulso consumista de principio a fin. Veo a las ediciones físicas como futuras piezas de coleccionista, artículos preparados con tal mimo que dejarán en ridículo a las ediciones especiales actuales, y que las compañías lanzarán en unidades muy reducidas para satisfacer a los pocos nostálgicos que no se hayan pasado a la descarga digital. Será algo similar a lo que pasa con los vinilos actuales: la gente no los compra porque suenen mejor; los compran por todo lo que significa volver a poner en marcha su viejo tocadiscos otra vez.

Imagenes de la versión Amiga/Atari ST, cuanto daño habeis hecho!

Imágenes de la versión Amiga/Atari ST, ¡cuánto daño habéis hecho!

No tienen otra salida que cambiar. El perfil de vendedor deberá orientarse cada vez más a un público adulto, que valorará la disponibilidad, rapidez y amabilidad de quien le atienda detrás del mostrador como lo más importante en su experiencia de compra. Deberán defender el mercado de segunda mano (su actividad más rentable) frente a los intentos de las distribuidoras por frenarlo, algo fundamental para que el coleccionista pueda sobrevivir a su propia compulsión compradora sin arruinarse. Deberán crecer junto con nosotros los jugadores, porque ya no somos niños y demandamos un trato diferente, profesional; un trato mejor.

Las tiendas de videojuegos nunca volverán a ser como las conocimos en el pasado. Durante muchos años dependimos de ellas, pero el avance del negocio del ocio electrónico las tiene en su punto de mira como si de una especie en peligro de extinción se tratara, algo que para los más vetustos aficionados (¡Ay! Centro Mail) no deja de ser una pena. Pero lejos de alegrarnos de su desgracia, debemos hacer un esfuerzo y ayudarlas a sobrevivir porque están en buena parte de nuestros recuerdos; en la mayoría de ellos. Aún están a tiempo de cambiar, de hacernos disfrutar de nuevo cuando crucemos sus puertas, llevándonos de nuevo a esos tiempos pasados que sin duda fueron mejores. Y si lo hacen allí estará este que les habla,  comprando donde lo ha hecho desde niño, feliz  con sus juegos debajo del brazo. Nos queda poca paciencia, así que tienen que empezar a cambiar ya. Sabremos que todo volverá a estar bien en nuestras tiendas cuando esos dependientes entiendan – o les hagan entender – que la supervivencia de su negocio depende de nosotros, que ellos van a ser, esta vez de verdad, los dependientes. Dependientes ellos, dependientes todos.

Ricardo Suárez

Psicólogo especializado en tecnología y seguridad que se gana la vida hablando sin parar. Aficionado a los videojuegos y a cualquier cosa que implique pura y sencilla competición. Colaborador ocasional en Spherasports.com y Jot Down Spain. Siempre lleva traje.

  1. Mith

    Hace poco estuve en una de esas tiendas, buscando entre los juegos de segunda mano uno de esos que consideramos tesoros. No un Pro de esos que hay montones, desechados por muchos jugadores. Ni un FIFA. Uno de esos juegos que por azar o destino algún jugador ha tenido a bien vender, no teniéndole aprecio, siendo sin embargo ese juego una joyita para los entendidos.

    No habiendo nada que cazar, me pillé un Assassin´s Creed Revelations (aún no se sabía nada de piratas) por quince euros. Apañado. El precio estándar. En las webs de venta online no está mucho más barato.

    Y en éstas el dependiente, imaginándome como jugador medio, me juntó en la misma frase el nuevo Bioshock con el nuevo Tomb Raider. Y claro, no.

    Rápidamente se dio cuenta, que una cosa es que sea dependiente y otra tonto, que yo era halcón de los de quítense los demás que allá voy, pero no para mofetas pestilentes, sino para ardillas de esas de buena piel, atlética musculatura y mejor sabor.

    Y se calló.

    Y sí, no hace mucho llegué a plantearme más en broma que en serio el montar una tienda física de videojuegos, empezando, como digo, ya hace años, a darme cuenta del barrizal en el que nos movemos. La cosa es de monopolios. Y tampoco pasa nada. Lo mejor está online.

    No creo, a diferencia de Anchuela, que haya espacio para la mejora o la adaptación, y apuesto por una tienda física que se dedique, no a vender juegos, sino a complementarlos. Gorras y freesbies. Y chapas.

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  2. _~lee~_

    Pues me gusta lo que dice Anchuela, pero lo veo difícil, y además mas en España.

    Que eso pase en EEUU, Japón o incluso en algunos países de Europa me lo creo, pero aquí la pela es la pela y las empresas y usuarios no van a salir de ahí.

    Así que si ocurre eso, seguramente siga comprando ediciones físicas, pero nos tocará tirar de Amazon.uk o cosas así.

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  3. Narfm

    Antes de que me dilapidéis, a mi me encanta llenar la estantería de jueguicos y leer el manual del mismo mientras cago (como se ha hecho toda la vida). Pero, mirándolo desde el punto de vista del precio (menor al no haber distribuidores), accesibilidad (los lanzamientos mundiales, gracias a internet, serán más comunes) y ecológico (no gastar plástico en cajas ni papel en man… ah, vale, esto ya se hace)… Hay demasiados factores que harán que el formato físico desaparezca, pero más tarde que pronto bajo mi humilde opinión.

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  4. Mith

    ¡Buen punto, Narfm! Efectivamente lo que más echaré de menos será leerme esos gruesos manuales (convertidos ahora en tristes papeluchos) mientras deposito mis oscuros excedentes en el cuarto de baño.

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  5. RetroMaquinitas

    Anchuela, creo que das bastante en el clavo con este artículo. No tan sólo a futuro, que obviamente depara un panorama que, poco a poco, será muy distinto, sino que también aciertas enormemente en la atención que recibes en cualquier tienda física, especialmente cuando se trata de una gran cadena. Este país ha perdido, lamentablemente, la poca seriedad que le quedaba, y eso es algo que debería recuperar cualquier negocio que tenga intención de sobrevivir.

    Personalmente hace años (y cuando digo años, son más de 7) que no he comprado un juego en una tienda, salvo un Profesor Layton que compré para regalárselo a mi madre. Mis compras son básicamente en Amazon.co.uk, que me atienden bastante mejor que en cualquier tienda – y eso es mucho decir teniendo en cuenta que no te atiende nadie de forma directa.

    Por si alguien me responde que, a veces, el juego es versión UK, hace mucho tiempo que dejó de importarme el idioma del juego (de hecho, prefiero jugarlos en su versión original salvo que sea japonés, caso en el cual paso al inglés, que suele tener traducciones mucho más acuradas y cuidadas).

    Igualmente, me he vuelto mucho más selecto; cuando el tiempo para jugar es limitado hay que escoger bien, con lo que muy a mi pesar, la industria del videojuego no depende ahora mismo de gente con mi perfil.

    Muchas gracias por este artículo escrito de forma excelente y, sobretodo, por devolver a mi mente los recuerdos de Centro Mail, esa tienda a la que tenían que llevarme mis padres a Mataró, la capital de mi comarca, el Maresme, y que, en las raras ocasiones que podía visitarla, me parecía el paraíso.

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  6. VaciadoMortal

    Muy de acuerdo en todo esto. Entre precios abusivos e incompetencia del personal supuestamente especializado que te tiene que vender la moto, esto no va a ningún sitio. Paradójicamente mi experiencia personal en este sentido.

    Yo he sufrido a un dependiente que me ha preguntado si el Gears of war que yo quería era de la versión de PS3, en otra ocasión tuve que aclarar que Starcraft 2 era un juego de Pc porque al señor dependiente “no le sonaba de nada”. Pero el caso es que mi tienda “de confianza”, un Game que tengo al lado de casa, el trato es excelente, y llevo reservando juegos allí desde hace unos añitos. La gente que ahí trabaja, dentro de lo que cabe, controla bastante sobre el tema y son buenos profesionales en el sentido de amabilidad y trato al cliente.

    De todas formas comprendo que esto es una rara avis ya que, sin ir más lejos, al lado de este Game, hay un Game Stop donde los dependientes son sumamente inútiles y maleducados. Lástima que las tarjetas prepago de Steam las tengan en exclusiva porque me jode darles mi dinero, pero a veces no queda otra.

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  7. pepinilloguerrero

    A mí me parece que la propuesta no va a llegar muy pronto que digamos: el mercado sigue estando a día de hoy en el formato físico y todo parece indicar que, si bien vamos a ver progresos hacia los servicios digitales, es realmente complicado ver que tanto Sony / Nintendo / Microsoft no vayan a centrarse en primer lugar con el mercado físico. Sólo la imagen icónica de ver las tiendas llenas de cajitas con sus carátulas es sinónimo del mercado actual y es la primera opción de los jugadores más casuales, así que sobre esa base la industria aún tiene el camino habitual que conocemos (además, en algún sitio tendrán que comprarse las próximas consolas next-gen :P).

    Lo cierto es que han perdido mercado por el público más tradicional, y un poco también por el tema de la crisis económica. Además, cada vez la gente es menos propensa a comprar un juego de salida y el formato digital ofrece incentivos en forma de ofertas para atraer al público (especialmente Steam). Perder este público es la pérdida de una apuesta segura que continuaría comprando videojuegos, así que algo deberán hacer igualmente… no sé el qué, la verdad… la segunda mano la llevan terriblemente mal, el alquiler de juegos es muy poco rentable, la venta de juegos retro no es muy viable…

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  8. Aribeth

    Juass, genial artículo Anchuela. Lo único que puedo decir es que cada vez que entro a una GAME voy de cabeza a los juegos de PC (de segunda mano, porque los nuevos ya sabeis, 50€), y la mayoría de veces no encuentro nada. Estas tiendas las están adaptando para que se flipen con las consolas (que puedes comprar allí mismo) y dejen el PC de lado. La semana pasada un chaval se compró la Ps3 azul (xDDD) “pa jugá al Fifa, al Pro y al calohduti”, y el dependiente le dijo: “Si el día de mañana quisieras venderla porque saldrá la 4….”. Y yo flipando porque ni había pagado aun la 3. También he disfrutado de varios juegos que busco pero que no tienen ni puta idea de lo que son ni para qué son: “Buenas, cuándo os van a traer el Aion?” (hace años). “Aion?? es para la 360? No me suena”. Y así infinidad de veces… Únicamente conocen los juegos q están en hype, el resto se la sopla.

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  9. Awesom-O

    Lo primero es saludar a las buenas gentes de deusexmachina.

    Hace años que no piso una tienda para comprar videojuegos (steam y amazon me dominan) pero recuerdo que la última vez que mis pies tocaron un GAME habian cambiado a los dependientes clásicos que algo parecian entender, por un par de chicas bastante monas.

    Personalmente aplaudo la elección ya que a mi poco o nada me iban a vender, pero si un chaval se pasa para jugar un rato al fifa que al menos tenga donde mirar en los tiempos de carga.

    Considero que estas tiendas han quedado para las ventas navideñas a padres que piden el Mario de Play3 (esto lo he vivido) y que se amontonan en busca del trasto que darles al niño que ha suspendido todas en el cole.

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