Anita was right

La periodista Laura Gómez publicó esta semana en Xataka el reportaje ‘Una semana jugando a videojuegos online siendo mujer’. En este texto, Gómez mostraba el trato que reciben muchas mujeres cuando juegan online para concienciar sobre el asunto. Mostraba muchos ejemplos de insultos y ataques que había recibido en sólo siete días probando juegos de todo tipo. Después de publicar el artículo ha tenido que aguantar todavía más insultos mezclados con argumentos de chichinabo que, lejos de desmontar lo que contaba la periodista, lo apuntalan, lo refuerzan y lo confirman.

1. Todo el mundo recibe insultos.

Es cierto. Es una costumbre horrible que sufren todos los jugadores. Sin embargo, hay que estar muy ciego para no darse cuenta de que las mujeres reciben un trato diferente en esta comunidad. Más allá de los insultos, las jugadoras tienen que lidiar a menudo con gente que da por hecho que tienen menos experiencia, con pesados que intentan ligar, con comentarios sobre su físico y con peticiones de fotos íntimas. Sí, todo el mundo recibe insultos, pero identificarse como mujer en una partida multijugador significa exponerse a mucho más que insultos.

2. ¡Tengo la solución! ¡Que no se identifiquen como mujeres!

El hecho de que una mujer tenga que identificarse como un hombre para poder disfrutar de un videojuego tranquilamente ya es un problema. Quizá hay gente a la que no le molesta, pero sigue siendo un obstáculo. Ni es una solución ni elimina el conflicto. Es un parche que cubre la herida, pero la deja tal y como está.

3. En los juegos como DOTA 2 insultan a todo el que no juega bien. El problema está en esos juegos, que están llenos de niños rata.

El blog Fat, Ugly or Slutty lleva desde 2011 recogiendo casos como los que contaba Laura Gómez. Aquí os dejo algunos ejemplos: “Que te jodan zorra friki del Street Fighter, seguro que no tienes novio”. “Eh, guapa, ¿webcam? ¿cachonda?”. “Puta estúpida”. “¿Esos logros de Borderlands los conseguiste tú o fue tu novio?”. “Te doy 1.600 puntos por un desnudo”. “Ahora bloquéame, puta gorda”. Ninguno de estos insultos se ha producido en DOTA 2 o en el LOL, proceden de todo tipo de juegos y son el resultado de partidas ganadas, partidas pedidas, partidas colaborativas y de encuentros fortuitos.

El blog explica así su cometido: “A algunos jugadores les gusta mandar mensajes asquerosos, molestos, insultantes, degradantes o sencillamente maleducados a otros jugadores, a menudo mujeres. Nos parece gracioso. ¿Por qué lo hacen? Hay algunas teorías, pero en lugar de ofendernos podemos ofrecer un método para que la gente comparta estos mensajes y nos reírnos todos juntos. Y si publicar estos mensajes consigue que alguien se lo piense antes de escribir y enviar detalladas descripciones de sus genitales, ¡mejor!”. Fat, Ugly or Slutty invita a echarse una carcajada a costa del problema, pero también recuerda a las jugadoras que no están solas en esto e intentan concienciar sobre el tamaño del asunto.

4. A mí no me ha pasado.

Me alegro.

5. A mí me ha pasado, pero no me molesta.

Guay. A mucha gente sí le molesta.

6. ¡Bah! ¡Son solo juegos!

Los juegos son otro ámbito en el que se están reproduciendo comportamientos tóxicos y problemas estructurales de la sociedad. Lo que sucede en estos mundos virtual es una extensión de los piropos y otras formas de acoso callejero de la vida real. El mensaje que mandan estos ataques es que no puedes librarte de esta mierda ni en tus ratos de ocio. Este ambiente impide que la mitad de la población pueda jugar tranquilamente una partida online. Es más, este ambiente consigue que muchas mujeres puedan perder el interés en los videojuegos.

Negar el problema, justificar cualquier tipo de insulto o restarle importancia no va a conseguir que el asunto se olvide y que pasemos página. Lo que va a hacer es agravarlo.

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