Cine con sabor a…BioShock

Cine y videojuegos, esa relación tan tortuosa que ha dado lugar a retoños no muy bien agraciados: películas hechas videojuego con prisa y sin gusto, y videojuegos adaptados a la gran pantalla con aún menos criterio. Los videojuegos han imitado durante años al cine, el cine ha comenzado a imitar a los videojuegos en los últimos años, y en ocasiones no sabemos con precisión cuál inspira a cuál.

Sin embargo, esta serie de entradas que comienzo hoy no pretende ser una recopilación de adaptaciones entre ambos mundos, sino más bien una selección de filmes que, bien por su estética, por su argumento, por sus personajes, por su ambientación o por cualquier otro aspecto nos recuerdan a alguna saga de videojuegos y por tanto se convierten en compañeros adecuados para aquellos que quieren divagar un poco más por ese mundo común.

No se trata de buscar qué inspiró a quién o si fue antes el huevo que la gallina, se trata de encontrar nuevos modos de entretenimiento multidimensional, y acompañar, como lo haría un buen vino a una buena comida, la experiencia de juego con una dosis de cine, pero partiendo siempre del videojuego como salida de nuestro viaje y llegando a la película como destino.

Comenzamos este viaje con una saga que está estos días en boca de todos, con motivo de la aparición de su última y magistral entrega: BioShock. La dos primeras entregas de la franquicia creada por Ken Levine están sin duda abarrotadas de influencias de otras grandes obras culturales, siendo las más notables la clásica novela de ficción distópica 1984, de George Orwell, y la extensísima novela La rebelión de Atlas, de la filósofa y escritora Ayn Rand, y que más que probablemente ha dado nombre a uno de los principales personajes del juego.

 

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Dark City

Protagonizada entre otros por Kiefer Sutherland y Jennifer Connelly, Dark City (Ciudad Oscura) es una película de ciencia ficción que llegó a los cines en 1998, con muy malos resultados en taquilla y críticas polarizadas, puesto que no se trataba, claramente, de una película dirigida a un público masivo.

La película representa una realidad alternativa ambientada en una extraña ciudad donde nada ni nadie es lo que parece y donde las leyes físicas están a merced de una raza alienígena denominada “Los Ocultos”. Son muchos los que citan a Dark City como una de las máximas influencias de la mucho más popular y cargada de acción Matrix.

Pero más allá de su argumento, lo que verdaderamente une este –en mi opinión maravilloso film- con la saga que nos ocupa es precisamente la ciudad, protagonista absoluta en ambas obras. Al igual que Rapture, Dark City es una ciudad oscura, de estilo art-déco, con una personalidad propia, y que al igual que la ciudad submarina de BioShock se trata de un entorno creado como experimento social. Y aunque Dark City es una ciudad que cambia constantemente, sus calles nos recordarán en más de una ocasión a los rincones que hemos explorado en Rapture, y sus gentes son equivalentemente excéntricas y difusas.

 

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La ciudad de los niños perdidos

Largometraje francés aparecido en  1995 y dirigido por el gran director Jean-Pierre Jeunet (Delicatessen, Amelie, Largo domingo de noviazgo) que obtuvo críticas notables aunque no es una de las obras de más éxito de Jeunet.

Se trata de nuevo de la representación de una realidad distópica retro-futurista donde la trama nos sitúa en una plataforma perdida en el mar, donde un científico demente llamado Krank  se dedica a raptar niños para robarles sus sueños, ya que él ha perdido esta capacidad, motivo por el cual está envejeciendo prematuramente. Pero un grandullón llamado One ha decidido salir en la búsqueda de su desaparecido hermano pequeño, Denre, y en su periplo conoce a la pequeña Miga, con quien desarrollada una relación muy especial.

Sin duda lo que une a esta película con BioShock es la relación que se crea entre el enorme One, de apariencia monstruosa -siguiendo de algún modo el paradigma de Frankenstein- y la inteligente e inocente Miga, una niña huérfana  que encuentra en One a su protector. Es inevitable no encontrar representada en este símil la relación entre un Big Daddy y la Little Sister.

Por supuesto la ambientación de La ciudad de los niños perdidos también ayuda a encontrar similitudes con Rapture, lo que fortalece esa sensación de estar sintiendo algo similar a cuando hemos divagado por la ciudad submarina imaginada por Levine.

 

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La aventura del Poseidón

Se podría tomar Titanic como referencia muy similar, pero La aventura del Poseidón, de 1972, o en su defecto el remake de 2006 Poseidón, refleja aún mejor el concepto que lo relaciona con Bioshock: la decadencia y el fracaso de una idea utópica de un grupo de humanos cuya riqueza o estatus social les hace creerse superior al resto de su especie.

El SS Poseidón, un lujoso pero anticuado transatlántico realiza su crucero final de Nueva York a Atenas antes de ser desguazado, pero en el apogeo de su fiesta de Año Nuevo un tsunami desata una enorme ola que hace volcar el barco, ante la desidia de y confianza de los pasajeros que creen ciegamente en la resistencia del transatlántico.

Tal y como sucede en Bioshock, donde somos testigos de la decadencia y los despojos de una sociedad utópica que es destrozada por el ADAM y por su propia concepción errónea que no se puede sustentar únicamente por grandes mentes y personalidades, en La aventura del Poseidón observamos una analogía con la clase personajes que viajan en el barco y como su propia prepotencia les lleva a un final aciago donde la lucha por la propia supervivencia desata la desesperación y los instintos más animales.

La constante amenaza del océano irrumpiendo violentamente en la estancia es otra de las similitudes que encontramos en este largometraje cuya versión original vale la pena revisitar.

¿Más?

Existen muchas otras recomendaciones cinematográficas para los más cinéfilos:

  • Metrópolis (1927): clásico alemán, cuya trama se desarrolla en una distopía urbana futurista, una megalópolis del siglo XXI dominada por la clase intelectual que mantiene oculta a la clase baja trabajadora.
  • 20.000 leguas de viaje submarino (1954): el clásico de Julio Verne no necesita presentación, la epopeya marítima del Nautilus es sin duda una referencia constante. Probablemente la mejor adaptación sea la producida por Disney en 1954.
  • Gattaca (1997): la manipulación genética da lugar a una guerra de clases en una ciudad semifuturista donde la mayoría de los niños son concebidos in vitro, y los nacidos de manera natural son relegados a los trabajos más desagradables.

Yova Turnes

Informático enamorado de Internet y la tecnología, gamer core y cantante de Metal Extremo. Colabora en diversos medios y es creador de Doblajevideojuegos y Gamerdic entre otras.

  1. Narfm

    Pues me quedo con muchas ganas de ver Dark City y Metrópolis. A mi todo este tema de distopías es que me apasiona, precisamente, desde que jugué a Bioshock.

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  2. _~lee~_

    Metropoli es un señor peliculón (la japonesa se basa vagamente pero también me gusta xD)

    Me ha gustado mucho de verdad, yo soy de este tipo de pelis que no triunfan mucho la verdad, pero que puedes sacar algo más de ellas que tomar palomitas.

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  3. De la Hoz

    Me gusta la idea y espero que cumplas con tu promesa de realizar más artículos en esta línea.

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  4. Yova Turnes

    Gracias a todos camaradas, me alegro de que haya gustado la idea y prometo que habrá más 😉

    Y por supuesto si tenéis más sugerencias que las propuestas bienvenidas serán

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  5. Mith

    Me ha dejado con ganas de más.

    Me encantó Dark City, de la cual efectivamente Matrix bebe mucho, y siempre me encandilaron ese tipo de películas muy oscuras (Blade Runner, la Gotham de los Batman) de las cuales Metrópolis supone el primer gran referente en cuanto a distopías.

    Por no hablar de 20.000 leguas de viaje submarino, una de mis preferidas de siempre, con el papelazo de James Mason.

    Quizá fue ese gusto el que permitiera que BioShock rompiera mi habitual rechazo hacia los juegos de “miedo”(y entrecomillo muchísimo y muy fuerte) para pasar a convertirse, en mi opinión, en el mejor juego de su generación (lo digo sin pensarlo mucho, pero con ganas) y en uno de los mejores de la historia.

    Lo dicho, me deja el autor con ganas de más.

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