Espeleología indie

En algunas aptitudes algunos talentosos seres humanos rasgan con tal fiereza los límites que reciben epítetos mayúsculos. A mayor talento o capacidad, más generalista el adjetivo. Michael Jordan es ‘Air’, dueño absoluto no ya de la cancha, sino del aire. A Pelé se le llama ‘O Rey’. A Muhammad Alí el Consejo Mundial de Boxeo lo calificaría como ‘Rey del Boxeo’. Frank Sinatra ‘La Voz’. Y no se puede jugar mejor que el aire o cantar mejor que la voz. Hoy vamos a hablar de Daisuke Amaya, a quien el videojuego apoda ‘Píxel’.

Daisuke-Amaya

Daisuye ‘Píxel’ Amaya (1977) es un desarrollador nipón que con veintiún años idealiza su videojuego a lo largo de un laborioso lustro —en el que mientras tanto crearía juegos menores— con la experiencia de haber aprendido programación gracias a Nao, uno de sus compañeros de cuarto de su época de estudiante, ocupándose de todos los aspectos: narrativa, parte visual, audio, programación. Estamos hablando de Cave Story/Dokutsu Monogatari, que se publica en 2004, tres, cuatro años antes de Braid. Corrijamos. Daisuye Amaya no publica el juego: lo libera para descarga (1). La era post-NES estaba ahí. Sólo años después, popularizado el juego por el boca a boca —hablamos de una época en la que aún no existían Facebook o Twitter, sino que teníamos MySpace—, se realizaría una reedición del juego en formato de pago. Daisuke Amaya solo aceptaría realizar dicha reedición con la condición de no realizar ninguna tarea comercial: sólo quería mejorar su juego. Dan Adelman, el hombre indie de Nintendo por aquel entonces, le ayudaría a portar Cave Story a la gran compañía nipona.

Daisuke es un hombre humilde que pide perdón, diez años después del éxito de Cave Story, cuando responde tarde (2) a los emails de los fans. No picotea mientras juega para no ensuciarse las manos, no ve mucha televisión o anime pero le encantan las películas de Pixar. Es un doujin que no quiere cobrar por un juego por miedo a que éste decepcione al comprador, un aficionado al onigiri prefiriendo su versión más sencilla: arroz con un poco de sal y alga. No necesita nada más. Creó Cave Story para sí mismo, para divertirse. Rehuye lo estrafalario y no se permite soñar demasiado. Amaya-sama busca un trabajo rutinario de horario fijo al que poder llegar en bicicleta todos los días para poder mantener a su mujer y a su hijo y dedicar su tiempo libre —mayoritariamente nocturno— a lo que más le gusta. No sueña con juegos de desarrollo demasiado exigente y recuerda lo que le decía su profesor: “No sueñes con la libertad, no sabrías qué hacer con ella”. Cada uno tiene sus ambiciones (3) y sus reservas.

Antes de que se pusieran de moda los desarrolladores indie capaces de hacer todo por su cuenta Daisuke Amaya ya componía con su propia herramienta de composición musical: PxTone —del cual Gryzor87 ha creado un manual (4) incluyendo una introducción de ‘Píxel’— basado en samples y también en formato freeware. También crearía un software llamado Organya con el que produciría un sonido BMP de inspiración chiptune aunque de menor calidad. A ‘Píxel’, cuando era niño, lo apuntaron sus padres en el conservatorio para tocar la corneta y de ahí proviene su interés musical.

Daisuye Amaya tarda una semana en programar en el C++ de Visual Net 2003 el movimiento y salto del robot protagonista de Cave Story.

daisuke

Programa Cave Story con Visual Studio, y descarta los 16 bits siguiendo el consejo que todo desarrollador indie debe seguir en sus comienzos: acaba el juego. Da igual que acabe siendo malo. Acábalo. No abarques demasiado. Crea sus personajes en 16×16 y sus niveles en 320×240. Dibuja usando la herramienta freeware IDRAW3.

El diseño: nada más salir de la primera pantalla el personaje tiene a su derecha unas rocas, imposible romperlas, y a la izquierda hay pinchos letales; vemos a lo lejos a los critters con los ojos cerrados, abriéndolos cuando nos acercamos a una distancia imprudente; los cornudos Behemoth solo atacarán si son atacados.

“Once you put eyes, arms, and legs on a bar of soap, it’s not really a bar of soap anymore, is it?” 

Daisuke ‘Pixel’ Amaya mencionando el origen del nombre del personaje de Cave Story llamado Balrog: una barra de jabón.

La barra de vida irá aumentando con pequeñas cápsulas diseminadas por los escenarios, al estilo de los Metroid —reconocida y fuerte influencia sobre Cave Story junto a Dragon Quest (de hecho la inspiración concreta fue Super Metroid, Daisuke Amaya se inspiró en él buscando un protagonista más mono)— y es que Cave Story exuda Nintendo: Mario Bros sería el primer juego de ‘Píxel’ y de él tomaría la importancia del sonido en los videojuegos, como cuando aumenta el ritmo de la música para indicar que queda poco tiempo. Cave Story bebe de Wonder Boy, Gunstar Heroes, Blaster Master (de quien asoma el sistema de disparo), Mega Man y juegos japoneses como Nekojara Monogatari, Obake no Q-tarou, Fudoumeiou, Espaa Boukentai, Binary Land, Twinbee y Pop’n Twinbee. La mecánica de disparo es sencilla pero muy efectiva: cada arma tiene tres posibles niveles, que se irán alcanzando al coger pequeños triangulitos provenientes de las criaturas que destruyamos. A mayor nivel, mayor potencia, pero cuando suframos daño este nivel descenderá, dificultando los movimientos y la estrategia. A su vez, en distintos momentos del juego se nos dará la oportunidad de mejorar, e incluso de intercambiar algunas armas con otras, acción que no tiene marcha atrás y que edificará nuestro futuro estilo de combate, alejándonos de las clásicas maniobras de exterminio raudo y consiguiente búsqueda de refugio. La dificultad de los bosses está ajustadísima, acorde al crecimiento del jugador y a la adquisición de nuevas y poderosas armas; en la parte final del juego afrontaremos un tour de force: tres bosses consecutivos, a cada cual más difícil, sin posibilidad de curación o guardado. Daisuke Amaya repudia los tutoriales porque en ellos notamos la mano en el hombro que nos protege.

“To me, making a game with other people seems is like trying to ride a bike where one person pedals and the other steers: difficult.”

Daisuye ‘Píxel’ Amaya.

[NC US] Cave Story – Developer's Voice

El personaje protagonista aparece por primera vez sin memoria, recurso habitual para favorecer la inmersión de un jugador que tampoco conoce nada. La poca claridad de los escenarios contrasta con el uso del color blanco para los personajes: los Mimiga, la abundancia de médicos y científicos. El protagonista, para diferenciarse, asume un fuerte rojo. Los personajes tienen las cabezas grandes para favorecer su expresividad, cuerpos pequeños para destacar manos y pies. Si el cuerpo es blanco, algunas prendas y el pelo son negros para contrastar con los fondos. Junto a escasas notas de humor esparcidas por los diálogos encontraremos sacrificios de compañeros, cuyas pérdidas lamentaremos como si en vez de compartir con ellos algunas escasas ventanas de diálogo hubieran sido fieles compañeros de taberna. Pese a que la historia parezca ramplona y repetitiva las escenas nos impondrán dilemas morales  de manera abrupta, cimentando su penetración en nuestra memoria. El poblado Mimiga: qué puede haber en las casas —y por qué no puedo abrir sus puertas—, qué importancia tiene el Mimiga que está pescando, qué hay tras la hoguera del ayuntamiento o cómo diablos poder llegar a esa puerta que parece inalcanzable en el cementerio. Tenemos capacidad de decisión: algunas decisiones suponen un cambio de arma, mientras que otras pueden suponer el que la duración del juego se acorte a la mitad cambiando su final. No estamos hablando de decisiones que te hagan sentir bueno o malo, sino de decisiones que se convierten en herramientas de tu capacidad de decisión y afectan a la historia futura. Sólo se permite una ranura de partida guardada; rejugar Cave Story es asumir nuestras malas decisiones.

“No puedo separar la belleza de la diversión”.

Daisuke ‘Píxel’ Amaya.

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El autor sonríe tímidamente cuando los admiradores le piden que use la beta desechada de Cave Story para crear una continuación, la beta que representaba fielmente sus íntimos y primarios requerimientos, modificada después debido a los consejos de amigos y familiares convirtiéndose en el Cave Story que todos conocemos. No deja de llamar la atención que Daisuke Amaya, padre del desarrollo indie, se haya convertido en leyenda debido a un juego que no creó finalmente para sí mismo. Siempre nos quedará Ikachan, considerada su precuela. Siempre nos quedará ese tercer final alternativo en el que podremos conocer el nombre y la historia del robot protagonista de Cave Story. Final alternativo que alcanzaremos en una durísima travesía, creada debido a la petición de los que testeaban Cave Story y pedían una mayor dificultad. El misticismo.

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Cave Story Symbolism – Red Flowers, Ballos, and More

“Let the player enjoy the game — if he enjoys the game he will be playing the game, and that’s the time he wants to know the story. Start with the game, not with the story.”

Daisuke ‘Píxel’ Amaya hablando sobre la narrativa de Cave Story. 

Daisuke Amaya, convertido ya en leyenda, abandonaría el trabajo fijo que tenía y optaría por contribuir a remodelar su Cave Story para Wii o Nintendo DS, esta vez sí, a cambio de dinero y de renovar una pixelación anacrónica para las nuevas manadas de jugadores. ‘Píxel’ programa ya para iPhone y usa Xcode. Sus admiradores crearían webs como homenaje, harían mods, versionarían parte de su soundtrack en estilo heavy metal, se basarían en Cave Story para sus propias creaciones. Un seguidor traduciría Cave Story del japonés al inglés, regalándoselo a los países que quisieran hacer lo propio con lo más difícil del camino ya hecho. Antes de eso sus fans, consternados por el hecho de que ‘Píxel’ no tuviera una DS, crearían un port casero de Cave Story y lo implantarían en una, enviándosela.

“Todavía la tengo” —dice— “pero me da cosa… ya sabes, sacarla de la caja y estropearla, romperla. Prefiero conservarla en la caja.”

En 2005 Derek Yu, quien cuatro años más tarde publicaría su Spelunky —revisión del Spelunker de 1983—, le entrevistaría pidiéndole una foto, aun a sabiendas de que el carácter introvertido de Daisuke Amaya no lo iba a poner demasiado fácil. Esta fue su respuesta:

“I can’t release a photo, but I can write down some of my features.

Height: 166 cm (5 feet 5 inches)
Weight: 56 Kg (124 lb)

My legs are short. I have a rounded back and sloping shoulders. My clothing is almost never fashionable. I wear tights in the winter. I recently bought glasses for the first time.

Also, I’ll attach a pixel-art portrait I drew a while back. You’re welcome to use it if it’ll come in handy.

I’ve attached the picture, of course. The caption reads, ‘The 26-year-old programmer commuting to work. 10 minutes by bike, standing the whole way.'”

pixel-selfportrait

(1): http://www.cavestory.org/download/cave-story.php.

(2): http://curlybracecavestory.blogspot.com.au/2012/04/interview-with-daisuke-amaya.html

(3): http://www.slate.com/content/dam/slate/blogs/browbeat/2013/08/27/watterson_advice_large.jpg

(4): http://es.scribd.com/doc/103039322/Manual-de-Pxtone

Guillermo G.M.

Fundador de Deus Ex Machina. Ha escrito en Desarrolloweb.com, Sphera Sports, Mondo Píxel, OchoQuince Magazine, Jot Down, Fuera de Series, El Butano Popular o Indieorama. Ha dado ponencias centradas en la historia del desarrollo independiente y en el indie fomenta la conciencia social.

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